miércoles, 23 de julio de 2008

LA NUEVA EDUCACION PARA EL TRABAJO


LA NUEVA EDUCACION PARA EL TRABAJO
Las esferas de la educación y del trabajo se mueven, se transforman y cam-biana velocidades deferentes. Muchas veces la adquisición de conocimientos no considera la incertidumbre y la crisis que la actual búsqueda de competitividad y flexibilidad introduce en el ámbito laboral.
La globalización económica y el constante avance de la tecnología produjeron cambios profundos en el mundo del trabajo, y dejaron atrás el concepto de que la escuela debe formar y especializar a un alumno para desempeñarse en un puesto de trabajo.
La consigna es ahora, más am-plia“educar para el mundo del trabajo”.
El reto es, entonces, buscar una mejor comunicación entre las comunidades educativa e industrial, mediante un vocabulario común que guíe el diálogo entre ambas partes.Establecer también criterios bien definidos, convenciendo al estudiante de que el esfuerzo que invierta seráremunerado mañana en el mercado laboral.
Los protagonistas de la produc-ciónplantean la necesidad de un cambio drás-tico en las nociones y formas de aprendizajes. El sentido de éstas transformaciones estádado por el valor que se le da a la escala humana de los procesos por los que se adquiere y se reconstruye el saber.
Las exigencias marcan como cruciales a los modos de concebir competencias básicas, como leer, escribir, calcular, pensar lógicamente y hablar.
Por otro lado cada competencia práctica es el cruce y la articulación de saberescomplejos referidos al aprendizaje de la productividad, al dominio sobre el control técnico y de poder en los procesos a la autoestima y la responsabilidad en la realización de tareas, y también a la comprensión sistemática de los procesos en que se interviene. Estas competencias se refieren al uso de recursos, comunicación, la utilización de la información y el pensamiento sistemático.
El grueso de ésta tarea se centra en persuadir a alumnos, profesores, padres de familia y hombres de empresa de que es la institución educativa el lugar para adquirir los conocimientos que requiere el trabajo, que no se incorporan instintivamente, sino que
Se pueden definir, se deben enseñar y se tienen que aprender.
http://www.educacionytrabajo.org.ar/shop/detallenot.asp?notid=17

martes, 22 de julio de 2008

CAPACITACION PARA EL TRABAJO

5. Capacitación para el trabajo

Una de las más claras expresiones de la insuficiencia escolar, concebida por los jóvenes en el momento de aspirar a su correspondiente ingreso al mundo del Trabajo, lo constituye la necesidad de realizar cursos de capacitación. Sin subestimar la importancia que la educación formal posee para la mayoría de los jóvenes -insertos o separados del circuito escolar-, cerca del 80% (76.0% / 3.056.934) de ellos expresó la necesidad de realizar cursos de capacitación, alentados por el propósito de favorecer sus condiciones de acceso al mercado laboral o, en todo caso, de mejorar el ingreso o el cargo, por parte de aquellos que se encuentran trabajando. Esta elevada cifra de demandantes de capacitación estaría revelando, con gran precisión, la convicción existente en la actual juventud de acceder a conocimientos especialmente eficaces y de disponer de medios educativos-instrumentales para asegurar su inserción laboral o para mejorarla.
Resulta muy significativo que este tipo de demanda aparezca un tanto mayor en el grupo de los jóvenes adolescentes (77.9% / 1.660.490) que entre los jóvenes adultos (73.8% / 1.396.444), a lo cual habría que añadir el incremento de la necesidad de capacitación en más de cinco puntos estadísticos a favor de las mujeres jóvenes (78.8% / 1.552.400) respecto a los jóvenes varones (73.3% / 1.504.534). Cabe afirmar, entonces, que, si bien la disposición y propensión a la formación complementaria resulta un hecho indudable en el conjunto de la juventud, lo es en mayor grado en el grupo de las jóvenes mujeres y en el de los adolescentes, lo cual podría estar determinado por el hecho de ser éstos dos de los subgrupos juveniles con mayores dificultades para la inserción laboral. La manifiesta y generalizada necesidad de capacitación laboral en la juventud se ve seriamente contrastada, y hasta contrariada, con las cifras que indican el monto de jóvenes que, efectivamente, han accedido a este tipo de formación: mientras cerca del 80% plantea la necesidad de capacitación para el trabajo, sólo el 21.0% (848.176) declara haber realizado algún tipo de curso de capacitación. Tal significativo contraste estaría indicando, no sólo la insatisfacción de una importante demanda en, aproximadamente, el 60% de los jóvenes, sino, además, la urgente prioridad que representa para el Estado, el diseño e implementación de políticas orientadas hacia la capacitación y el empleo juvenil, tanto con la dinámica actual del mercado laboral, así como con las demandas y necesidades de los propios jóvenes.
En este sentido, resulta oportuno incorporar al análisis la considerable importancia otorgada por los jóvenes al papel del Estado en la provisión de este tipo de recurso capacitacional. Al ser indagada la expectativa de la juventud en los planos de actuación del Estado en favor de ella, cerca del 60% (53.6% / 2.158.249) expresó que, dicha actuación, mejoraría el ámbito de la Educación y la Capacitación. Ello implica que aproximadamente seis (6) de cada diez (10) jóvenes, confían en que el sector público habrá de favorecer a los jóvenes mediante oportunidades de estudio y capacitación para el trabajo. Por otra parte, al indagar en torno a distintas actividades y aficiones a los cuales los jóvenes orientarían sus preferencias en el Tiempo Libre, aparece información de gran utilidad al momento de concebir y diseñar determinados programas de capacitación juvenil, sobre todo, si se consideran las significativas diferencias por género que revelan los hallazgos.
Más de un tercio (35.7% / 1.443.384) del total de jóvenes manifestó su deseo de aprender y practicar actividades tales como servicios técnicos -reparaciones especializadas en electricidad, radio-técnica, servicio y mantenimiento de equipos, etc.- y reparaciones domésticas -plomería, carpintería, albañilería, reparaciones eléctricas simples, etc.-. Pero, mientras esta preferencia se revela en sólo el 9.7% (191.049) de los jóvenes mujeres, concentra el gusto y la aspiración del 61% (1.252.335) de los jóvenes varones. La relación por género se invierte en el caso de las actividades comúnmente denominadas manualidades -costura, bordado, artesanía, muñequería, etc.-, puesto que la preferencia asciende a 46.3% (912.555) en el sexo femenino, en tanto que desciende a un escaso 5.8% (119.856) del sexo masculino. Igualmente, se puede observar la feminización de las preferencias por desarrollar actividades como decoración y aquellas dirigidas a la estética personal tales como peluquería, manicura, estética facial, etc.. La primera fue escogida por el 23.8% (469.375) de las muchachas y sólo por un 6.7% (137.395) de los muchachos. En el caso de la segunda, si bien la cifra general es relativamente pequeña (5.2% / 210.019), de nuevo el sexo femenino (7.9% / 155.960) predomina sobre el masculino (2.6% / 54.059). Finalmente, al centrar la atención en la cifra referida a la preferencia por actividades artesanales no convencionales, tales como orfebrería, joyería, cristalería, entre otras, se observa un monto proporcionalmente pequeño, que apenas alcanza 2.2% (90.063) y que no revela diferencias significativas por género.
http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor

lunes, 21 de julio de 2008

PRINCIPIO DE LA VINCULACION DE LA EDUCACION CON LA VIDA, EL MEDIO SOCIAL Y EL TRABAJO

PRINCIPIO DE LA VINCULACIÓN DE LA EDUCACIÓN CON LA VIDA, EL MEDIO SOCIAL Y EL TRABAJO
Este principio se basa en dos aspectos esenciales de nuestra concepción sobre la educación: la vinculación con la vida y el trabajo como actividad que forma al hombre.
Este principio se fundamenta en la dependencia que tiene la educación de las relaciones económicas, políticas y sociales de la sociedad en cuestión, en la necesidad que tiene ésta de que sus hombres no se apropien solamente de un sistema de conocimientos, sino que puedan aplicarlos para resolver las demandas de la producción y se conviertan en productores y no en meros consumidores. La integración del estudio con el trabajo es la idea rectora sobre la cual se erige nuestro todo sistema de educación.
El educador tiene que vincular su mensaje educativo con la vida, pues de lo contrario, éste le llegará vacío, abstracto, carente de significación para él y por tanto no se implicará en la tarea de aprendizaje; deberá aprovechar el aprendizaje vivencial de sus estudiantes, apoyarse en este para futuros aprendizajes; impedir por todos los medios el divorcio entre la teoría y la práctica, el discurso donde se absolutice lo teórico y no se tenga a la práctica, de esa vida misma, como el punto inicial para la elaboración de nuevas teorías.
El hombre es un ser social que deberá desarrollar una orientación activo transformadora de su personalidad y no pasivo-descriptiva. Para ello, todas sus adquisiciones y desprendimientos para su crecimiento personal deben estar inmersos en la realidad objetiva que le rodea. La enseñanza debe ser activa y garantizar un aprendizaje activo, lo cual implica contar con el alumno, con su vida, situarlo como protagonista fundamental del proceso enseñanza-aprendizaje.
La unidad que debe existir entre lo temático-técnico (objetivo, contenido, método, medio y evaluación) y lo dinámico (relaciones profesor-alumno, alumno-alumno, las relaciones que se dan en el proceso), no serán adecuadas si no se vinculan la educación con la vida, con el trabajo y con el medio social.
La escuela para garantizar el cumplimiento de este principio deberá lograr que el clima psicosocial que en ella se respire, sea favorable desde el punto de vista moral, es decir, que no contribuya al desarrollo de una filosofía del "tener" sino que contribuya al rescate de la filosofía del "ser". En estos momentos en que la sociedad sufre un encarnado choque y pérdida de valores, los ejemplos destacados en la consagración y creatividad de nuestros docentes, deben contribuir a la formación del hombre que necesitamos, es decir, que el alumno vea en ellos un paradigma positivo a imitar en su desempeño profesional y en otras aristas de su personalidad.
Este principio tiene una estrecha relación con el resto, pero se destacan en ello el principio de la vinculación de lo afectivo y lo cognitivo, el principio de la unidad de lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador. Sin el cumplimiento de ellos, no se podrá lograr jamás una formación laboral que responda a las exigencias actuales de la sociedad actual.
Acciones para la aplicación de este principio al proceso pedagógico.
• Precisar en el trabajo científico metodológico las alternativas para que la interacción con lo laboral sea planificada con la participación activa de los estudiantes.
• Incorporar las tecnologías de la información y las comunicaciones al proceso educativo, alentando el desarrollo de tecnologías propias, adecuadas a las características de cada nación.
• Considerar las exigencias del mundo del trabajo a niveles locales, territoriales y nacional, con el fin de lograr además, una educación más efectiva para el trabajo y la vida social. Crear hábitos de trabajo.
• Seleccionar contenidos transferibles a situaciones reales o simuladas de la vida cotidiana, que favorezcan el aprendizaje colectivo y la interacción grupal
• Hacer del proceso pedagógico un proceso vinculado a todo lo que rodea al estudiante en lo social, lo económico, lo político, lo familiar, lo productivo y a la naturaleza.
• Desarrollar habilidades en el alumno para trabajar en grupo, para que aprenda con los otros y de los otros, interactuando cooperativa y solidariamente.
• Preparar a los estudiantes para poder comprender las problemáticas más acuciantes del mundo de hoy, a través de actividades que permitan asimilar los conocimientos científico-técnicos y desarrollar iniciativas.
• Permitir que los estudiantes expongan sus vivencias, ejemplos de su vida diaria, en correspondencia con los contenidos impartidos.
• Valorar los resultados de las actividades productivas y sociales y su influencia en la formación y desarrollo de la personalidad.
• Brindarle a los estudiantes la posibilidad de aplicar los conocimientos a la práctica, aprovechar que ella es también punto de partida y fin del conocimiento.
• Trazar proyectos de trabajo que permitan la plena participación de la comunidad en el proceso pedagógico en su doble papel: fuente de conocimiento y como beneficio de la labor social de los estudiantes.

viernes, 18 de julio de 2008

LA CAPACITACION PARA EL TRABAJO EN EL AREA AGROPECUARIA AGRO-INDUSTRIAL

V.1.3. La capacitación para el trabajo en el área agropecuaria y agro-industrial.

Las fuertes transformaciones experimentadas por el agro chileno han afectado no sólo los parámetros tecnológicos de la agricultura, sino que también han dado origen a nuevos procesos socioeconómicos en el ámbito rural. Uno de ellos se refiere a cambios en los requerimientos a la calidad de la fuerza laboral.Dos son los procesos que mayor impacto tienen sobre la Población Económicamente Activa en el ámbito rural: la intensificación de la agricultura y la fuerte vinculación de la producción agropecuaria chilena al mercado internacional que impone una amplia diversificación en los rubros y altas exigencias de calidad de los productos.Estos procesos acarrean también la ampliación de las oportunidades de empleo en nuevas labores a que da origen la introducción de nuevos cultivos y tecnologías, pero con mayores exigencias de preparación técnica para los recursos humanos. Es interesante consignar que en este ámbito participan también recursos laborales urbanos. Un estudio de PREALC mostraba que en Chile la PEA urbana agrícola tiende a elevarse, mientras disminuye la PEA rural agrícola (Klein E. PREALC, 1992).Esta necesidad de mayor calificación se observa no sólo en las labores propiamente agrícolas, sino también en especialidades que atienden a los diversos servicios a la producción agropecuaria y agro-industrial.Los estudios sobre la demanda potencial de capacitación en la agricultura y la agroindustria son aún pocos y fragmentarios pero dan indicaciones sobre una fuerte brecha entre las necesidades y la cobertura y calidad con que aquella se está implementando.En un muestreo reciente en el territorio Melipilla –Talagante, ( donde ha habido incrementos de hasta 250% en las áreas de hortalizas, flores y frutales en los últimos 10 años) se encontró que las empresas, independientemente de su localización y tamaño, subcontratan servicios, además mayormente a empresas pequeñas. Los empresarios agrícolas consideraron en la muestra que es en ese campo donde se requieren muchos programas de capacitación porque en general las entidades que ofrecen estos servicios ( de Metalmecánica, eléctricos, mecánicos etc.) presentan problemas de gestión, de calidad y de seguridad en el trabajo (SENCE-SUR,1998).Por otra parte, entre los agricultores se encontró consenso en innovar e introducir nuevos cultivos y tecnologías, sin embargo, han tropezado con escasez de mano de obra capacitada para esas labores en la zona, debiendo muchas veces contratarla de otras regiones, con la consiguiente elevación de los costos.Sobre todo, los agricultores innovadores resienten la falta de capacitación en técnicas de post-cosecha.En un estudio sobre la producción hortofrutícola de exportación del Valle de Aconcagua se detectó un profundo déficit de mano de obra calificada para enfrentar las demandas de modernización e innovación tecnológica en la producción de uva de mesa de exportación, asimismo de la agroindustria. Igualmente existe un déficit en servicios de hotelería, restaurantes, turismo y construcción habitacional, sectores que en la zona tienden a expandirse como efecto de un mercado diversificado (Falabella G., Mercado M., 1996).Se constata que la agrofruticultura, a pesar de ser el 41% de la fuerza de trabajo en San Felipe y 25% en Los Andes y de mayor aporte al producto zonal, representa menos del 10% de su capacitación. En opinión de los productores, la ausencia casi total de educación para el trabajo ha sido un fenómeno recurrente. Eso ha incidido en el descuido de las plantaciones (parronales) y en falta de innovación tecnológica. Como consecuencia de ello, en baja rentabilidad de los predios.Diversos estudios sobre la vinculación entre el nivel de capacidades de la fuerza laboral adquiridas en el sistema educacional y la eficiencia de la capacitación indican la necesidad de acometer el desafío que implica la difusión del conocimiento tecnológico de una manera integral y en base a una estrategia de Estado. Ello se vuelve particularmente relevante tratándose de la agricultura y la agroindustria, por cuanto son estas las actividades que se han perfilado como centrales en el modelo de desarrollo actual del país; porque en estos sectores la capacidad del recurso humano para tomar determinaciones flexibles, acotadas a la situación actual o prevista de la producción es crucial ya que se trabaja con una combinación de sistemas de distinta índole: biológicos, climáticos, económicos, sociales y espaciales. Además, el sector agropecuario y rural constituye el más postergado en términos de atención educativa de calidad y en general de condiciones de vida adecuadas a los requerimientos de los recursos laborales.Entretanto, se ha establecido que el éxito de la capacitación está estrechamente relacionado con determinantes como la escolaridad de los trabajadores y el nivel de desarrollo y calidad de las habilidades básicas, fundamento para el desarrollo tecnológico endógeno. También que la efectividad, los costos y el impacto de la capacitación para el trabajo esta asociada con el nivel educativo de los trabajadores (Labarca, 1998). Por ello resulta interesante conocer los indicadores relativos a los niveles educacionales en el sector agropecuario.
V.1.3.1. Niveles educacionales en el sector agropecuario.
A nivel país, según el Censo Agropecuario de 1997, la educación básica incompleta en estesector alcanza un valor de 53% respecto al total informado de trabajadores.Para la educación media incompleta este valor es bastante menor 5,9%. Sin embargo, de los trabajadores que ingresaron a la educación media, solo un 56% terminó este grado. Con respecto a la formación técnica profesional, el 83% de los trabajadores que ingresaron a este nivel, terminaron su educación.Los trabajadores que no tienen educación, en este sector es de un 11,7%.Si sumamos los niveles educacionales incompletos de educación básica, educación media y educación técnica, con los grupos sin educación se llega a un valor de 71% de todos los trabajadores de este sector. Para la educación superior, las cifras son mejores, ya que sólo el 16,8% de los que ingresaron a este nivel no lo terminaron.En el rango de predios de hasta 20 Has. los trabajadores que no tienen educación alcanzan el 65%. En este mismo rango de explotaciones el 77% cuenta con educación básica incompleta, 69% y 64% con educación media y técnica incompleta respectivamente.En cuanto a los rangos etarios, información relevante para prever la eficacia de la capacitación, las cifras arrojan lo siguiente: a nivel nacional un 25% de los trabajadores del sector agropecuario es menor de 45 años. Entre 45 y 55 alcanzan un 23% y mayores de 55 años, un 52%.En el segmento de predios con superficie de hasta 20 Has., 78% de los trabajadores tiene hasta 45 años de edad. Los que cuentan con mas de 55 años alcanzan 71%.Si se toma los 55 años como edad máxima a la cual el trabajador tiene interés en capacitarse y está en condiciones de hacerlo, se puede deducir que el universo que compone el mercado potencial de capacitación en este sector es de 140 000 personas menores de esa edad.Ello está indicando también un amplio campo de investigación para conocer, entre otras cosas, quién en los predios donde se requiere difundir el conocimiento tecnológico toma las decisiones, con el fin de elaborar estrategias y programas acotados a las peculiaridades socioeconómicas del agro.
V.1.3.2. Algunos problemas de la capacitación en el sector agropecuario y agro-industrial.
La situación de la capacitación dirigida al sector agropecuario y agroindustrial se puede sintetizar en los siguientes puntos:(5)1- En relación al sector de pequeños y medianos productores no existe una estrategia nacional que les permita insertarse de manera efectiva en el desarrollo tecnológico. La capacitación impartida en la actualidad es desordenada y esporádica. No responde a un conocimiento basado en estudios sobre productos y tecnologías que desde el sector público oriente la actividad en este estrato de agricultores y la capacitación técnica y gerencial de las instituciones adecuadas hacia el mismo. En la actualidad, la oferta de capacitación de INDAP, por ejemplo, se basa en las demandas puntuales de los agricultores. Sin embargo, la intención productiva de éstos se fundamenta muchas veces en la intuición o sus tradiciones, en una información distorsionada o incompleta sobre la demanda del mercado. Por estas razones, se pierde una orientación esencial que debería tener la capacitación, cual es la creación de una cultura en que la innovación tecnológica y el progreso técnico se consideren factores decisivos para el éxito de las empresas. La experiencia práctica en este ámbito indica que al sector de pequeños y medianos productores no se puede exigir su inserción al mercado mientras no cuente, además de otros factores como crédito, de información actualizada sobre los cultivos y tecnologías que está demandando el mercado y de capacitación sobre esos temas. Ahora bien, este segmento de productores no está en condiciones de acceder a esa información, a menos que se creen instancias adecuadas en manos de especialistas en el nivel de la economía local (la búsqueda, manejo y puesta en práctica de la información también es una especialidad) que orienten, en coordinación con INDAP, FOSIS, SERCOTEC o/y otros a estos agricultores. Un ejemplo de ello puede ser la iniciativa que se está consolidando en estos momentos en Talagante orientada a formar un centro de negocios para pequeños y medianos productores en cuya organización están participando las entidades mencionadas, junto con la gobernación.2- Otra situación asociada a lo dicho anteriormente se refiere a que existe una brecha entre la oferta y la demanda en términos espaciales, es decir la oferta se concentra en determinadas zonas. Ello está vinculado a la presión que pueden ejercer las organizaciones sociales, ONGS o gremios de un determinado territorio en desmedro de otras zonas que no pueden ejercerla. En estos casos se hace evidente la ausencia de organizaciones sociales de los productores, empresarios, operarios o una fuerte desvinculación entre éstas y las instituciones de gobierno local (Municipios o Gobernaciones), ONGS y otras. Ello puede ser una causa también de que la oferta de capacitación se concentre en los segmentos administrativos. Así, en un informe de SENCE de 1995 se constataba que el 37 % de los trabajadores capacitados, lo habían hecho en administración contra el 1.4% en agricultura y el 2.4% en tecnología y procesos industriales (CEPAL/GTZ,1997).
La falta de una coordinación orientada al desarrollo local se traduce en particular, en el plano de la capacitación, en el desaprovechamiento y perversión de articulaciones progresistas entre productores y agroindustrias. Es elocuente sobre ello lo detectado en la zona hortofrutícola de Rancagua (Falabella G. Mercado M.,1996) y que se puede sintetizar como un círculo vicioso en que la falta de desarrollo de los agricultores no les permite asumir la capacitación como una inversión para mejorar su negocio y no la demandan. Ellos no están en condiciones de convertirse en sujetos del desarrollo tecnológico de sus predios. Las agroindustrias, entonces, toman en sus manos el control de las explotaciones en condiciones asimétricas desfavorables a los agricultores. Estos se descapitalizan gradualmente, hasta que se ven en la obligación de vender sus parcelas.Es evidente que en ello influyen otros factores, (falta de crédito, ausencia de legislación adecuada etc.), pero la situación inerme del productor, por desconocimiento de cuestiones técnicas, de gestión y manejo de transacciones lo convierte en un ente manejable por otros. En relación a la situación descrita es oportuno recordar que "Las políticas de formación no pueden suplantar las deficiencias crediticias, pero si pueden mejorar la rentabilidad del capital existente, aumentar el rendimiento de nuevas inversiones y finalmente crear un ambiente propicio a las innovaciones endógenas."(Labarca, 1998).3- La oferta de capacitación no considera la heterogeneidad en la preparación de los beneficiarios y no está organizada en forma escalonada y sistemática. Se debería dar mayor importancia a aquellos programas de capacitación que tienen varios niveles, que son escalonados atendiendo al incremento en su complejidad, a través de los cuales van pasando los mismos grupos.La práctica de la capacitación indica que el segmento de agricultores que nunca la ha recibido requiere comenzar con un aprendizaje para motivarlo hacia el desarrollo, que lo saque de la inercia. Posteriormente, cuando se imparten temas de mayor nivel, el beneficiario ya está abierto al aprendizaje, porque ha adquirido seguridad en su capacidad de aprender. La mayoría de veces se trata de personas en plena edad laboral, pero que han dejado de estudiar durante muchos años y no han terminado la enseñanza media. Las entidades de capacitación han encontrado en la práctica, que pasado un curso a agricultores, en principio reacios a la actividad, y después de internalizar conceptos de gestión que pueden aplicar de inmediato, se han entusiasmado por pasar a mayores niveles de entrenamiento. Se ha observado que tanto en empresas agrícolas como urbanas, la sistematización, durante el curso, de la experiencia diaria de los educados, ha convertido a ésta en conocimiento que aquellos pueden aprovechar como base para innovar. Contra el sostenimiento de este proceso conspira, sin embargo, la reglamentación de que sólo se pueden impartir 40 horas al año a un mismo grupo (FOSIS), con lo que se pierde la continuidad.Por otra parte, el sistema de capacitación está concebido de tal manera que provoca la exclusión de grandes sectores. Así, por ejemplo CENSE para ofrecer el servicio exige al microempresario tener iniciación de actividades desde 18 meses previos a la capacitación, lo que excluye a gran parte de los eventuales beneficiarios. Así sucede que los fondos muchas veces no se utilizan plenamente durante el año. 4- Existen fallas notorias en la gestión de la introducción de progreso técnico. Ello no sólo se relaciona con la posibilidad de acceder y tener información sobre la tecnología, sino también se refiere a una actitud, a una cultura tecnológica que no se ha desarrollado en el país, a formar en amplios sectores de productores para que se cumpla el requisito de masificar la introducción de tecnología. En la creación de esa cultura, además de la capacitación, pueden jugar un gran papel la formación de peritos y técnicos que tengan la posibilidad de insertarse en el campo laboral correspondiente adonde llevar los conocimientos nuevos. Ellos serían un factor importante para cambiar la sicología conservadora.5- Está haciendo falta una política o programa de Estado con el fin de que los peritos y técnicos medios se inserten en el campo para el cual han estudiado, por ejemplo, apoyándolos en la formación de microempresas de servicios o producción. Asimismo, hace falta una legislación orientada a que las empresas utilicen a personal calificado de nivel medio.

jueves, 17 de julio de 2008

CAPACITACION PARA EL TRABAJO

Capacitación para el trabajo

Una de las más claras expresiones de la insuficiencia escolar, concebida por los jóvenes en el momento de aspirar a su correspondiente ingreso al mundo del Trabajo, lo constituye la necesidad de realizar cursos de capacitación. Sin subestimar la importancia que la educación formal posee para la mayoría de los jóvenes -insertos o separados del circuito escolar-, cerca del 80% (76.0% / 3.056.934) de ellos expresó la necesidad de realizar cursos de capacitación, alentados por el propósito de favorecer sus condiciones de acceso al mercado laboral o, en todo caso, de mejorar el ingreso o el cargo, por parte de aquellos que se encuentran trabajando. Esta elevada cifra de demandantes de capacitación estaría revelando, con gran precisión, la convicción existente en la actual juventud de acceder a conocimientos especialmente eficaces y de disponer de medios educativos-instrumentales para asegurar su inserción laboral o para mejorarla.
Resulta muy significativo que este tipo de demanda aparezca un tanto mayor en el grupo de los jóvenes adolescentes (77.9% / 1.660.490) que entre los jóvenes adultos (73.8% / 1.396.444), a lo cual habría que añadir el incremento de la necesidad de capacitación en más de cinco puntos estadísticos a favor de las mujeres jóvenes (78.8% / 1.552.400) respecto a los jóvenes varones (73.3% / 1.504.534). Cabe afirmar, entonces, que, si bien la disposición y propensión a la formación complementaria resulta un hecho indudable en el conjunto de la juventud, lo es en mayor grado en el grupo de las jóvenes mujeres y en el de los adolescentes, lo cual podría estar determinado por el hecho de ser éstos dos de los subgrupos juveniles con mayores dificultades para la inserción laboral. La manifiesta y generalizada necesidad de capacitación laboral en la juventud se ve seriamente contrastada, y hasta contrariada, con las cifras que indican el monto de jóvenes que, efectivamente, han accedido a este tipo de formación: mientras cerca del 80% plantea la necesidad de capacitación para el trabajo, sólo el 21.0% (848.176) declara haber realizado algún tipo de curso de capacitación. Tal significativo contraste estaría indicando, no sólo la insatisfacción de una importante demanda en, aproximadamente, el 60% de los jóvenes, sino, además, la urgente prioridad que representa para el Estado, el diseño e implementación de políticas orientadas hacia la capacitación y el empleo juvenil, tanto con la dinámica actual del mercado laboral, así como con las demandas y necesidades de los propios jóvenes.
En este sentido, resulta oportuno incorporar al análisis la considerable importancia otorgada por los jóvenes al papel del Estado en la provisión de este tipo de recurso capacitacional. Al ser indagada la expectativa de la juventud en los planos de actuación del Estado en favor de ella, cerca del 60% (53.6% / 2.158.249) expresó que, dicha actuación, mejoraría el ámbito de la Educación y la Capacitación. Ello implica que aproximadamente seis (6) de cada diez (10) jóvenes, confían en que el sector público habrá de favorecer a los jóvenes mediante oportunidades de estudio y capacitación para el trabajo. Por otra parte, al indagar en torno a distintas actividades y aficiones a los cuales los jóvenes orientarían sus preferencias en el Tiempo Libre, aparece información de gran utilidad al momento de concebir y diseñar determinados programas de capacitación juvenil, sobre todo, si se consideran las significativas diferencias por género que revelan los hallazgos.
Más de un tercio (35.7% / 1.443.384) del total de jóvenes manifestó su deseo de aprender y practicar actividades tales como servicios técnicos -reparaciones especializadas en electricidad, radio-técnica, servicio y mantenimiento de equipos, etc.- y reparaciones domésticas -plomería, carpintería, albañilería, reparaciones eléctricas simples, etc.-. Pero, mientras esta preferencia se revela en sólo el 9.7% (191.049) de los jóvenes mujeres, concentra el gusto y la aspiración del 61% (1.252.335) de los jóvenes varones. La relación por género se invierte en el caso de las actividades comúnmente denominadas manualidades -costura, bordado, artesanía, muñequería, etc.-, puesto que la preferencia asciende a 46.3% (912.555) en el sexo femenino, en tanto que desciende a un escaso 5.8% (119.856) del sexo masculino. Igualmente, se puede observar la feminización de las preferencias por desarrollar actividades como decoración y aquellas dirigidas a la estética personal tales como peluquería, manicura, estética facial, etc.. La primera fue escogida por el 23.8% (469.375) de las muchachas y sólo por un 6.7% (137.395) de los muchachos. En el caso de la segunda, si bien la cifra general es relativamente pequeña (5.2% / 210.019), de nuevo el sexo femenino (7.9% / 155.960) predomina sobre el masculino (2.6% / 54.059). Finalmente, al centrar la atención en la cifra referida a la preferencia por actividades artesanales no convencionales, tales como orfebrería, joyería, cristalería, entre otras, se observa un monto proporcionalmente pequeño, que apenas alcanza 2.2% (90.063) y que no revela diferencias significativas por género.
http://www.cinterfor.org.uy/public/

miércoles, 16 de julio de 2008

DEFINICION DE EDUCACION

La educación (del latín educere "guiar, conducir" o educare "formar, instruir") puede definirse como:El proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes. El proceso de vinculación y concienciación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos. Proceso de socialización formal de los individuos de una sociedad. La Educación se comparte entre las personas por medio de nuestras ideas, cultura, conocimientos, etc. respetando siempre a los demás. Esta no siempre se da en el aula. Existen tres tipos de Educación: la formal, no formal e informal. Una de las definiciones más interesantes nos la propone uno de los más grandes pensadores, Aristóteles: "La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia el orden ético."También se llama educación al resultado de este proceso, que se materializa en la serie de habilidades, conocimientos, actitudes y valores adquiridos, produciendo cambios de carácter social, intelectual, emocional, etc. en la persona que, dependiendo del grado de concienciación, será para toda su vida o por un periodo determinado, pasando a formar parte del recuerdo en el último de los casos.http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080412101340AAmGJW4

viernes, 11 de julio de 2008